BLINDAJE EN LA ERA DIGITAL

     Vivimos conectados, despertamos y lo primero que vemos es una pantalla; trabajamos, compramos, conversamos y hasta nos enamoramos en entornos digitales; el internet dejó de ser una herramienta para convertirse en un espacio donde transcurre buena parte de nuestra vida, y, como en cualquier espacio público, también hay riesgos.

Durante años, la conversación sobre seguridad digital parecía exclusiva de especialistas: hackers, ingenieros en sistemas, informáticos, policías cibernéticos, etc., y hoy en día ya no es así, la seguridad digital es un tema cotidiano, tan necesario como cerrar la puerta de casa o mirar a ambos lados antes de cruzar la calle.

El problema es que en el mundo digital muchas amenazas no se ven, no hay pasamontañas ni ganzúas, sino enlaces falsos, perfiles clonados y mensajes que apelan a nuestras emociones para hacernos bajar la guardia.

Los fraudes digitales ya no son torpes correos llenos de errores ortográficos, ahora llegan como mensajes de “tu banco”, de “una paquetería” o incluso de un “familiar en problemas”. La nueva delincuencia entiende algo fundamental: es más fácil engañar a una persona que vulnerar un sistema.

El robo de identidad, la suplantación de cuentas y la manipulación de información personal son hoy herramientas comunes y por ende, sus consecuencias van más allá de lo económico: afectan reputaciones, carreras profesionales, pero lo más cruel es la afectación de la estabilidad emocional; no se trata de vivir con paranoia, sino con criterio.

Dentro de cómo navegamos en el mundo del ciberespacio dejamos una huella digital que nos vulnera, compartimos dónde estamos, qué compramos, con quién salimos y hasta dónde estudian nuestros hijos. Publicar no es malo en sí mismo; el problema es hacerlo sin filtros.

Cada dato que dejamos en línea construye un perfil sobre nosotros y lo que hacemos; esto para las empresas puede ser mercadotecnia, pero para los cibernéticos maliciosos, un mapa de oportunidades.

Por eso, hay que preguntarnos “¿es necesario publicar esto?” El cuestionarnos antes de darle compartir puede ser un primer filtro poderoso.

Así como enseñamos a niñas y niños a no hablar con extraños en la calle, hoy necesitamos enseñarles a no confiar ciegamente en desconocidos en línea, aunque la alfabetización digital no es solo para menores: muchas adultas y adultos son blancos frecuentes de fraudes precisamente porque confían demasiado en lo que ven en la pantalla.

Verificar fuentes, desconfiar de lo urgente y entender configuraciones de privacidad son habilidades ciudadanas del siglo XXI, recuerda que las pequeñas acciones hacen una gran diferencia.

La protección digital no requiere que seamos expertos en tecnología, a veces basta con hábitos simples como: usar contraseñas distintas y robustas, activar la verificación en dos pasos, no abrir enlaces de origen dudoso, mantener dispositivos actualizados, revisar configuraciones de privacidad en redes sociales, son equivalentes digitales de cerrar con llave tu vivienda para que no entren los ladrones.

La seguridad digital en mi punto de opinión es un tema social porque cuando alguien difunde noticias falsas, o está compartiendo datos privados de terceros o participando en acoso en línea, esto contribuye a un entorno digital más inseguro para todas y todos.

Cuidarnos también implica cuidar a otros: no reenviar información sin verificar, respetar la privacidad ajena y denunciar contenidos maliciosos.

Internet no es el enemigo, es una herramienta extraordinaria de acceso a la información, participación ciudadana y libertad de expresión, pero la confianza debe ir acompañada de el blindaje digital; no significa desconectarse del mundo, sino habitarlo con conciencia, así como aprendimos normas de convivencia en espacios físicos, estamos apenas construyendo las del entorno digital.

La pregunta ya no es si usamos internet, sino cómo lo usamos y qué tan preparados estamos para hacerlo de forma segura, en una época donde nuestra vida digital forma parte de nuestra vida real, protegerse no es exageración: es responsabilidad.

#CNDigital #MellSLaure

¡Sígueme en mis redes sociales! Como: @MellSLaure

Copyright, todos los derechos reservados