"Todas Somos Luciérnagas"

  Imaginen que el bosque, en su inmensidad, nunca está realmente en silencio. Entre el susurro de los sauces y el crujir de la corteza, emerge un sonido constante, rítmico y, a veces, ensordecedor: el canto del grillo.

​Para nosotras, las luciérnagas, este sonido es la crítica externa.

​Hay grillos cuya vibración es armónica; son aquellos que, desde el respeto, nos señalan una rama rota donde podríamos caer o un depredador que acecha en la sombra. Ese es el consejo que nutre, la palabra que, aunque a veces sea aguda, tiene el propósito de pulir nuestro brillo. Es una brújula externa que reconoce nuestra luz y desea verla elevarse más alto.

​Pero existe otro tipo de chirrido. Es ese ruido seco que no busca advertir, sino distraer. Son los grillos que cantan su envidia desde el suelo hacia la libertad del aire. Esa crítica que juzga el color de nuestro destello porque no comprende la fuente de nuestra energía. Ese ruido no tiene mapa, solo eco.

​¿Cómo saber cuál escuchar? La respuesta no está en el oído sino en la vibración de nuestras antenas. El consejo que ayuda a crecer se siente como una brisa que impulsa tus alas hacia arriba. El ruido que distrae se siente como una red invisible que intenta enredar tus seis patitas en la maleza del "no puedes" o el "qué dirán".

​Recuerda, pequeña luciérnaga: el grillo está anclado a la tierra, tú fuiste diseñada para navegar el firmamento. No permitas que un canto terrestre interrumpa tu coreografía celestial. Al final de la noche, el grillo callará, pero tu rastro de luz será lo único que permanezca escrito en la memoria del bosque.

#MellSLaure #TodasSomosLuciérnagas

EL CANTO DEL GRILLO “El eco de la crítica”

¡Sígueme en mis redes sociales!

Como: @MellSLaure

Copyright © todos los derechos reservados